
El año pasado algunas estaciones de esquí alpino y nórdico pudieron abrir por el Puente de la Purísima algo que ya hizo avanzar la temporada de forma excepcional. Nos hemos acostumbrado a que por la Purísima se debe poder esquiar, o al menos así nos lo han vendido los medios mediáticos y el sector del esquí, pero la verdad es que debería considerarse una excepción. Si se analiza los últimos 30 años de la historia del esquí moderno en el Pirineo sólo 3 de cada 10 se puede esquiar por el Puente de la Purísima. Los expertos metereólogos que estudian el clima lo apuntan como una excepcionalidad, y por tanto no hay alarmarse cuando el Pirineo no acaba de ser blanco la primera semana de diciembre. Este año la previsión hasta dentro de ocho o quince días según la NASA no se ve alguna borrasca hasta el martes 1 de diciembre y puede ser que el domingo 6 de diciembre caiga algo, ya se sabe que hasta 3 días antes las previsiones son muy inexactas, y la verdad faltaría un milagro molecular a la atmósfera para que el oro blanco aparezca en el Pirineo antes del famoso puente, pero puede ser que la suerte nos acompañe el día que nadie lo espera.
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